1. Fase de Análisis: La «Foto» Actual

No se puede repartir lo que no se ha medido. El primer paso es objetivar el esfuerzo.


2. El Protocolo de Asignación Dinámica

Para evitar que el empleado más eficiente sea «castigado» con más trabajo (la paradoja de la eficiencia), el reparto debe ser sistémico:


3. Herramientas de Control y Seguimiento

Un protocolo necesita visibilidad para ser creíble ante el personal.


4. Matriz de Distribución (Ejemplo de Aplicación)

Para equilibrar, podemos usar una matriz que cruce el volumen con la complejidad:

Empleado Tareas Simples (1 pt) Tareas Complejas (5 pts) Carga Total (Puntos)
Empleado A 10 2 20 pts
Empleado B 5 3 20 pts
Empleado C 0 4 20 pts

Nota: En este ejemplo, aunque el Empleado C hace «menos cosas», su carga de trabajo es equivalente a la del Empleado A porque sus tareas requieren mayor profundidad analítica.


5. Medidas de Corrección y Apoyo

El protocolo debe ser flexible. Si se detecta un desequilibrio persistente:

  1. Auditoría de Procesos: Analizar si el empleado saturado necesita formación en herramientas digitales para ser más rápido.

  2. Refuerzo Transversal: Apoyo temporal de otros compañeros en picos de trabajo estacionales (ej. cierre de ejercicio presupuestario).

  3. Revisión de RPT: Si la sobrecarga es estructural y no puntual, el protocolo debe servir de base para solicitar formalmente un aumento de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT).